1/ Márcate un propósito . Dirigir los pensamientos hacia un objetivo evita que nuestro cerebro se disperse. Comprométete con una meta y centra tus esfuerzos en ella.
2/ Superar el dolor. Ser positivo no significa ignorar el sufrimiento. Otra cosa es engancharse a él.
Vive la experiencia intentando sacar de ella una enseñanza.Una vez aprendida esta lección vital,¿ para qué seguir conviviendo con el dolor ?. Mira hacia adelante.
3/ Sé paciente. Cambiar de forma de pensar no se consigue de un día para otro, lo importante es ser constante. Márcate un objetivo para cada día.
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